viernes, 16 de mayo de 2008

Crítica Fuenteovejuna

Lope de Vega supo innovar, renovó el teatro. Fue el primero en romper las normas de unidad/espacio/tiempo clásicas. Al autor le interesaba saber las reacciones del público ante la obra, quería saber qué era lo que les hacía reír, que los aburría, y qué les era indiferente. Así, conseguía escribir obras que gustaban mucho a la gente, en una época en que el teatro era una de las pocas diversiones que tenían.

Fuenteovejuna explica la historia del pueblo que lleva el nombre de la obra, en la que el comendador del pueblo se aprovecha de su poder para satisfacer su deseo de tener a Laurencia. El pueblo se une contra el comendador y lo matan; las autoridades buscan al culpable, pero no lo encuentran, cuando les preguntan quien ha sido, responden: “Fuenteovejuna”.

Lo cierto es que creía que la obra no me iba a gustar, pero consiguió agradarme. No se me hizo pesada, incluso se me hizo corta. Pero lo suficientemente completa para entender perfectamente la obra, ya que aunque eliminaron muchos pasajes, lo importante lo mantuvieron. Me gustó que varios personajes fueran interpretados por el mismo actor, porque aunque a veces pueda llevarte a confundir los personajes, es más divertido ver cómo alguien se quita una capa y se convierte en rey. Los diálogos, pese a ser en verso y en castellano antiguo, se entendieron bastante. La escenografía no era espectacular, pero es normal en las compañías de teatro, ya que es más económico y rápido de desmontar y trasladar.

En cuanto a la obra en sí, el tema me pareció interesante. Es bonito ver como un pueblo entero se rebela contra el abuso de poder, sin que nadie acabe cargando con las culpas de todo, que es lo que suele pasar cuando una multitud se revela.

domingo, 13 de abril de 2008

El último dragón

Me llamo Dracus y soy el último dragón. Todos los de mi especie han sido exterminados por los humanos. Llevamos siglos huyendo de ellos. Los humanos creen que el mundo les pertenece. No podrían estar más equivocados. Nosotros habitamos la Tierra desde mucho antes de que ellos aparecieran. Hemos sobrevivido a toda clase de adversidades, pero ellos, con su maldad, han conseguido lo que parecía imposible: acabar con los seres más fuertes del planeta.
Los primeros humanos nos tenían miedo, pero cuando empezaron a vivir en pueblos y a construir armas, empezó nuestro final. Su maldad se multiplicó y sólo deseaban nuestro exterminio. Los dragones somos fuertes y grandes, pero sin nuestras alas no somos nada. Idearon mil formas distintas para cortarnos las alas, y poco a poco, los dragones fueron muriendo. Cuando yo nací, apenas quedábamos una docena. A los 6 años, vi morir a mis padres y amigos. Nos tendieron una trampa, y caímos. Yo fui el único que sobrevivió, gracias a mi madre, que me protegió hasta el último momento.
De esto que cuento hace ya muchos años, ahora estoy mayor, sólo, y cada día más cansado.
Me quise vengar de los humanos que masacraron nuestra especie. Por eso, un día acudí a verles y les informé que una vez a la semana, me comería a uno de sus habitantes. Si no lo hacían, les destruiría la cuidad y morirían todos. En realidad la carne humana no me gusta, los dragones somos vegetarianos. Pero los humanos siempre cuentan leyendas en las que son devorados por los dragones. Así que bueno, ellos lo inventaron, yo sólo llevaría a la práctica sus inventos. Aterrorizados, aceptaron mi propuesta. A lo largo de los años han intentado atraparme y matarme en repetidas ocasiones, pero no lo han conseguido.
Hace unos años descubrí que elegían a mi víctima por sorteo. Y por fin a llegado el momento culminante de mi venganza, voy a comerme a la princesa, la nieta del hombre que ideó el ataque a mi manada. Los humanos son malos, y sé que al rey no le importa quien muera, siempre y cuando no sea su familia. Ahora entenderá mi sufrimiento, sabrá por lo que yo he pasado, sabrá lo que es perder lo que más quieres.
El día acordado, fui al monte en el que la humana me sería entregada. Me quedé estupefacto, el pueblo entero se encontraba observando a lo lejos. Al primer momento no encontré a la princesa, pero entonces vi como se acercaba caminando hacía mi. Estaba llorando, igual que muchos de los espectadores. Igual que su padre y su abuelo. Igual que mi madre cuando me abrazaba y me pedía que huyera.
Esperé a tenerla delante para olerla, lentamente, disfrutando del horror que mostraban las caras allí presentes.
Entonces pasó algo que no me esperaba, estaba absorto en el repugnante olor de la humana cuando noté un dolor agudo en el ala izquierda que me recorrió todo el cuerpo hasta llegar al corazón. Me giré, y vi un humano sentado encima de un caballo blanco. Era rápido y valiente. (Los humanos nunca atacan directamente, siempre se han escondido detrás de muros o montañas.) Mi ala izquierda sangraba y me dolía. El humano bajó del caballo y con una espada se dirigió hacia mí. Intente salir volando pero a los pocos metros caí contra el suelo. Lo miré a los ojos, y en ellos no vi ningún rastro de lástima, miedo o amor. Clavó su espada en mi corazón y de la sangre que brotó creció una rosa roja. La rosa del último dragón.

miércoles, 19 de marzo de 2008

Arte Español

Tengo 5 años. He vivido desde pequeño con mi familia y mis amigos. La verdad, no me puedo quejar. Siempre he tenido comida, que se que muchos se mueren por no tener nada que llevarse a la boca, y nunca me han prohibido jugar y caminar con mis amigos. Había oído que a algunos miembros de mi grupo se los llevaban para torturarlos, y yo nunca me lo creí, ¿porqué les iban a hacer nada malo si ellos se habían portado siempre bien? Que tontería…

Pero ayer pasó algo muy raro… los señores que nos cuidan me dijeron que me llevaban a otro sitio, por mi cumple, pensé yo. Me hicieron entrar en un… cajón… bueno, en realidad era un remolque, pero no se han dado cuenta de que he crecido y ya no quepo ahí, por lo que me sentía como en un cajón. Cuando entré, me cerraron y me quedé a oscuras. Sí, ya sé, soy mayor y no debería asustarme, pero me sigue dando miedo la oscuridad… Después de algunas horas de viaje (con sus correspondientes magulladuras provocadas por los baches de la carretera) llegamos a nuestro destino. Pero a mí me dejaron un buen rato allí dentro. Luego me sacaron y me hicieron pasar a un cuartito que olía mal. A esto yo llevaba desde la noche anterior sin probar bocado… me moría de hambre. En ese cuartito es en el que ahora estoy. Entraron unos cuantos señores que yo no había visto nunca y me asustaron un poco, porque estaban sucios y manchados de rojo, que mi mente imaginativa creyó que era sangre. Y no se porqué me inyectaron algo con una aguja, es extraño, porque no me sentía mal ni estaba enfermo. Lo que me dieron me gustó, porque me dejó medio dormido, muy relajado. Hoy, esta mañana, me he despertado por el hambre, y porque me han inyectado otra vez aquello de ayer. Todo esto empieza a parecerme muy raro, sobretodo después de que viniera un señor y se trompezara varias veces comigo. Me ha hecho algo de daño, pero como estaba un poco “atontado” no le he dicho nada.

Parece que viene gente... hay muchos hombres... algunos vestidos algo horteras... con medias ajustadas marcando entrepierna! Se me han acercado un par diciendo que me prepare para la corrida... que cochinos! ¿Van a hacer sexo delante mío? Que personas mas raras... Bueno, voi a levantarme para ir a donde me dicen que vaya, a ver que habrá. Haaalaaaaaa!! Cuanta gente!! Me aplauden a mi! Jo, no sabía yo que tantos señores iban a venir a verme para mi cumple! Ya veras cuando se lo cuente a mis amigos... voy a ser la envidia de todos!! Voi a ir corriendo hasta aquel que lleva una manta roja, que parece que me está llamando. Aix... me ha clavado algo en la espalda...me duele... ¿porque hace eso? ¿Me he portado mal? Quiero irme con mi mami... tengo ganas de llorar... ¿porque siguen llamandome? No les estoy molestando, ¿porque siguen clavandome palos? Me cuesta respirar... y no veo bien... ahora preferiría que no me hubieran dado aquello para dormir, almenos así podría defenderme, que yo luchando soy muy bueno. Tengo miedo, han salido unos caballos con más señores que llevan mas cosas para clavarme. Voy a intentar tirarlos al suelo, no quiero que me hagan mas daño o me pondré a llorar de verdad. ...No puedo, me he resbalado y me he caído al suelo... se acerca uno, no lleva palos largos, solo unos cortitos en la mano. Alomejor este es bueno y viene a ver si estoy bien... estoy tosiendo un poco de sangre, espero no mancharle la ropa, que parece de oro. Un momento... que hace... me lo esta clavando en la cabeza... me duele... no puedo evitar soltar lagrimas... me estoy mareando mucho... se me cierran los ojos.... cuanto ruido... la gente aplaude...sonrien...son malos... me duele todo... quiero ir a casa... no quiero estar aquí... no puedo mas... no veo nada... aplausos... sombras.... ruido... ¿Arte?