Lope de Vega supo innovar, renovó el teatro. Fue el primero en romper las normas de unidad/espacio/tiempo clásicas. Al autor le interesaba saber las reacciones del público ante la obra, quería saber qué era lo que les hacía reír, que los aburría, y qué les era indiferente. Así, conseguía escribir obras que gustaban mucho a la gente, en una época en que el teatro era una de las pocas diversiones que tenían.
Fuenteovejuna explica la historia del pueblo que lleva el nombre de la obra, en la que el comendador del pueblo se aprovecha de su poder para satisfacer su deseo de tener a Laurencia. El pueblo se une contra el comendador y lo matan; las autoridades buscan al culpable, pero no lo encuentran, cuando les preguntan quien ha sido, responden: “Fuenteovejuna”.
Lo cierto es que creía que la obra no me iba a gustar, pero consiguió agradarme. No se me hizo pesada, incluso se me hizo corta. Pero lo suficientemente completa para entender perfectamente la obra, ya que aunque eliminaron muchos pasajes, lo importante lo mantuvieron. Me gustó que varios personajes fueran interpretados por el mismo actor, porque aunque a veces pueda llevarte a confundir los personajes, es más divertido ver cómo alguien se quita una capa y se convierte en rey. Los diálogos, pese a ser en verso y en castellano antiguo, se entendieron bastante. La escenografía no era espectacular, pero es normal en las compañías de teatro, ya que es más económico y rápido de desmontar y trasladar.
En cuanto a la obra en sí, el tema me pareció interesante. Es bonito ver como un pueblo entero se rebela contra el abuso de poder, sin que nadie acabe cargando con las culpas de todo, que es lo que suele pasar cuando una multitud se revela.
viernes, 16 de mayo de 2008
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