El sueño de Natasha, como el de tantas otras, siempre había sido llegar a ser una modelo conocida y rica como Kate Moss. Natasha era muy guapa, con unos ojos grandes, verdes y largas pestañas; su pequeña nariz le daba un aspecto dulce que contrastaba con los carnosos labios que envolvían su perfecta dentadura. Era alta, de largas, finas y esbélticas piernas, y su cabello castaño y sedoso caía suavemente sobre sus delicados hombros. Le gustaba mucho salir con sus amigas de fiesta, y el instituto le aburría, pero se divertía coqueteando con sus compañeros.
El día que conoció a Ivo le pareció que por fin se iba a cumplir su sueño, pues le prometió llevarlo a España con todos los gastos pagados y ayudarla a llegar a las más lujosas y prestigiosas pasarelas. Se enamoró perdidamente de aquéllos ojos verdes rodeados de arruguitas y de su incipiente calvície.
Natasha recuerda ahora melancólicamente los felices días en su país, rodeada de gente que la quería y la cuidaba. Está sola y llora por haber sido tan tonta e ingenua. ¿cómo pudo creer que todo iba a ser tan fácil? Cuando llegó a España, Ivo cambió. Pasó de acariciarlo con cariño y amor, para tocarla de una forma asquerosa y mirarla lascivamente.
Natasha se está maquillando y poniendo los tacones que le ordenan para ir al club donde trabaja para pagar sus deudas junto a otras chicas que fueron engañadas igual que ella.
Trabajan haciendo que hombres sin escrúpulos puedan correrse una juerga nocturna y salir de su aburrida y monótona vida sexual que mantienen con sus mujeres.
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